miércoles, 6 de abril de 2016

La escuela como garantía de la igualdad

      


       Según un estudio realizado por la Universidad Nacional de la Plata las conceptualizaciones sobre la diversidad funcional resultan de construcciones sociales, culturales y científicas, siendo interpretadas por los individuos como modelos que implican valoraciones, actitudes, pensamientos y prácticas hacia el colectivo “personas con discapacidades”, el que se visualiza como diferente y diverso. Desde el campo de la Ética y los Derechos Humanos la consideración de la discapacidad en la educación se concentra en el tema de la igualdad y de la equiparación de oportunidades, propiciando ambientes inclusivos. 

       En la actualidad los principales paradigmas que encontramos en la Diversidad Funcional son el modelo tradicional, el modelo médico o del déficit, los modelos sociales, el modelo bio-psico-social y, más recientemente, el modelo de la diversidad. Todos ellos coexisten en la actualidad. Cada uno de ellos presenta connotaciones negativas por diversas razones. La solución consiste en considerar que mejorar la calidad de vida de estas personas es un asunto de todos, contemplando la defensa de sus derechos, su propia identidad y  autodeterminación, en una sociedad inclusiva y solidaria. Se considera necesaria la colaboración de profesionales, académicos e instituciones involucradas, profundizando la formación e investigación en este campo, para alcanzar los criterios de igualdad necesarios para trabajar la diversidad funcional.
       
     
       La escuela es uno de los pilares fundamentales de este cambio,en el ámbito educativo, pueden distinguirse cuatro sentidos distintos del significado del término “igualdad”; a saber:iguales derechos: compromiso universal de respetarlos, independientemente de las condiciones existenciales; igual trato: implica una consideración compensatoria (ajustes razonables) para que la igualdad sea efectiva; iguales oportunidades: en relación a la participación plena de cada ciudadano, siendo el Estado el que garantice de los recursos necesarios; y iguales resultados: en tanto se cumplan los tres sentidos anteriormente citados, las consecuencias obtenidas resultan beneficiosas para los sujetos con diversidad funcional y para la sociedad en su conjunto. Todas las conceptualizaciones que hemos reseñado impregnan las concepciones de niñas, niños y adultos e influyen en sus actitudes y prácticas en la interacción con ese otro que se presenta como “diverso”.. 

           
 


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